lunes, 17 de septiembre de 2007

Los ojos se acostumbran a la luz de la mañana, pues no notan el cambio, o será que en la espera del amanecer sometemos el pensamiento a viajes tortuosos que nos alejan de verlo?.
Hoy despertamos llenos de energía, el ser biológico prueba su adrenalina matinal, y como máquinas amaestradas cumplimos con las horas rutinarias, desgastada la ilusión, yerta la pasión, y más aún el deseo cumplido es un tormento del alma, porque mientras soñamos vivimos, luego empieza la muerte, lenta, sutil, infernal.
Mientras soñamos, anidamos cálida esperanza, búffer de nostalgia, puerta al sendero de la paz.
No pisamos el frio azulejo plateado a contra luz, sino jardines suaves, perfumados delirios, con música al oído, con sombra de alivio en la sofocada tarde.
NO, no miramos las calles del mismo color, las personas parecen sonreír, y no al aire sino a quien?
el gris de la mañana se ilumina con rosa carmín, y el compás del reloj acelera los latidos, rítmicos, llenos de vida, energía eléctrica recorriendo cada silueta, cada fibra convoluta del cuerpo puramente carnal.
la vieja choza de adove, la sopa sin condimento, la cama dura, las ojeras delineadas, el mal olor sui generis, las sombras imaginarias, las moscas en la mesa, la telaraña de la ventana...
Arcoiris a blanco y negro..
Dentro de las paredes de la carne se encierran los mágicos castillos, la eterna primavera, la intocable e incorruptible belleza, la lozana juventud, la noche estrellada al lado del hombre que amamos, los postres de tres leches, el grin de nuestros sueños asabache, que nos espera para dar un paseo..

No es entonces un espejismo?
Soy entonces un demente?
todavía nos miras de reojo?
nos ha rozado la locura? o es Morfeo quien intenta devenirnos, aplacarnos un rato el sufrimiento, alargarnos la vida, suicidarnos en secreto....

Sophie